Entre el Smartphone y la Acuarela

Entonces estoy yo, después de un larguísimo descanso en invierno y a punto de regresar a la escuela, terminando la época de fiestas y con un teléfono móvil obsoleto de hace cuatro años. Entonces toda mi familia me dice que es momento de dejar la pantalla cubierta de vidrio y las teclas numeradas acompañadas de grupos de letras, ergo consigo un smartphone completamente nuevo y con ganas de absorber mi atención y mi alma con su capacidad de usar internet, acceder a redes sociales en cualquier lugar y mandar mensajes de texto, audio y video.

Suena como el inicio de una película de terror posmoderna, pero a pesar de lo fácil que es distraerse con uno de esos aparatos me he tomado un buen tiempo para familiarizarme y aprender a usar mas o menos decentemente las capacidades de mi nuevo juguete. Aquí quiero aclarar que intento no convertirme en una victima zombieficada de la tecnología inalámbrica sino realmente sacar provecho a las capacidades del aparato y ajustarlas a mi vida de estudiante universitario.

Lo primero que hice fue descargar tantas aplicaciones útiles se cruzaran en mi camino, lo cual no pasó de descargar videojuegos simples y aplicaciones de música y para mensajes. Lo segundo fue actualizar mi lista de contactos y descubrir el contacto vía Whatsapp, el cual no me ha hecho ni más productivo ni más dispuesto al diálogo. Pero lo tercero comenzó a ser útil, actualicé mi aplicación de calendario para convertirla en mi agenda actualizada con notificaciones de los eventos importantes de aquí a seis meses. Esto solo cubrió mis compromisos fijos, pero quedaba la necesidad de registrar mis ideas pasajeras y caprichos aún no materializados, así que descargué Wunderlist que funciona como lista de pendientes, recordatorios e inclusive se presta para el trabajo en equipo y por subtareas.

Otra cualidad que se presentó casi por descuido fue descubrir que podía tomar fotos y subirlas a la red o enviarlas a amigos en tiempo real, cosa que supongo es muy básica e incluso obvia para quienes llevan años usando esta clase de aparatos, pero para mi fue la entrada a una nueva capacidad comunicativa, ahora puedo conversar más sobre y exhibir más mi trabajo tanto de diseño como de ilustración, existe pues, una relación más fiel entre mi información en la web y mi más reciente dibujo, ya no espero cuatro meses a “quizás por fin subiré las fotos de mi cel, solo debo encontrar el cable y revisar que no estén muy pixeleadas y…” ahora es instantáneo: lo veo -> lo subo -> lo dialogo con otras personas. Grosso modo vivo el sueño original del internet de intercambiar información y retroalimentarla en poco tiempo. Debo insistir que siendo diseñador uno necesita comunicarse del modo más eficiente posible y sobre todo recibir retroalimentación en su trabajo y obra, aquí es donde esa nimiedad poco relevante se vuelve imprescindible para mi nuevo modo de vida.

Así que para terminar esta entrada poco novedosa les dejo un adelanto de mi más reciente serie de ilustración en acuarela, de la que hablaré más después:

Mujer Pez (Serie: 6/6, 2/6, 4/6)

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